martes 10 de febrero de 2009

Para Aldo Miyashiro de parte de 'Mufasa'


Ayer fue cumpleaños de Aldo Miyashiro y me olvidé, cosa imperdonable teniendo en cuenta lo mucho que me gusta su trabajo. Aparte, el domingo había visto la fecha en Internet, ¡y Wikipedia no miente!

Al ‘Chino’ lo conocí a fines de febrero del año pasado cuando llegué a trabajar a Frecuencia Latina. Pero mi admiración por su trabajo viene de antes. Del 2005, de la serie “Misterio”. He recibido una gran cantidad de apodos en mi vida, pero sin duda el que mejor me ha hecho sentir –sí, los apodos me hacen sentir bien porque siento que se toman el tiempo para pensar en mí, por envidia, por cólera, qué chucha, pero alimento mi ego– es el de ‘Caradura’. Era un personaje interesante, buena gente, chévere, bien creado, el bacán de la serie, no el papirriqui mas sí el más querido. Pero fuera de eso lo que me llamaba la atención era que Miyashiro, siendo el creador de la serie, se ponía el personaje del feo, el que muere, el choteado y se notaba que se bañaba en su salsa. Aparte, “Misterio” era una de las mejores series que se había filmado en este país. Seamos sinceros, las historias sobre los grupos de cumbia y las luchas de los conos no pasabas de ser mero oportunismo, lo cual no está mal, pero aburre. Entonces, “Misterio” era una pequeña joya, con personajes urbanos y marginales que sí me los podía creer, con situaciones posibles, con un amor humano. ¡Y basada en una obra de teatro! ¡Qué más se podía pedir!

Luego vino “Lobos de mar”, considerada un fracaso. Ojo: considerada. Los planos, los diálogos, los asesinatos, muy difícil para el público. No es por subestimarlo, pero creo sinceramente que es cierto. Mucha serie para la televisión peruana. Acá no estamos acostumbrados. Pero el capítulo final donde se explican las muertes y se ve una recopilación de cada una, donde te enteras que el asesino (en masculino) hizo todo lo que hizo porque estaba enamorado de su jefe (en masculino), es sencillamente sensacional.

Para esto yo ya conocía otra faceta del ‘Chino’: la poesía. Su poemario “Fuga última” publicado por Sarita Cartonera empezaba con dos versos que me obligaron a comprarlo sin lugar a dudas (Yo era Dios / un cuerpo grácil sin carne). Durante mi rápida pasada en la producción de “Enemigos Íntimos” logré que me firmara el poemario con una sincera dedicatoria (Gracias por soplarte el libro). Tiempo después, sentados en una discoteca un jueves en la madrugada me dijo que la editora de Sarita Cartonera le había pedido una de sus obras de teatro para publicarlas, pero sus obras tenían derechos reservados y no podía publicarlas todavía, pero tenía guardado ese poemario desde que tenía diecisiete años. Lo corrigió, se lo pasó, ella lo leyó y le encantó.

“La Gran Sangre” fue un éxito en todos los sentidos. Veamos: cuatro temporadas de televisión, película, cómics, disco con la banda sonora, libro sobre la película. Desde el enigmático y admirable Super Cholo, teníamos héroes. No héroes anónimos, de verdad, porque esos no me sirven; héroes de ficción. ¡Quién pudo haberlo siquiera imaginado! Mucho mejor que la tal Chola Power que ganó el concurso de Perú.21, que en mi humilde opinión no pasa de ser un híbrido entre la Mujer Maravilla y malcriada del Trome, perfecta para los ‘chistes’ de El Popular o el Ajá. “La Gran Sangre” fue un fenómeno que movilizó más masas que cualquier revolución política, que Toledo, que Fujimori. Bueno, tal vez exagero. Pero tengan en cuenta que esta es la apreciación de un fan de la serie.

No sabría cómo llegar a la casa de Aldo. Una sola vez fui y me perdí en las calles por las que se metió el taxi. Es jodido, o mejor dicho, cachaciento. Ese día –viernes– salíamos del canal y yo ya me iba a mi casita cuando el ‘Chino’ dijo para ir a su casa para tomar algo. Yo dije que no podía y Aldo me respondió con una mueca burlona que terminó de convencerme y terminé tomando un Jhonny Walker etiqueta negra hasta ver amanecer. Siempre muy atento, siempre dispuesto a hacerte reír con las historias que guarda, así es Aldo Miyashiro.

Y, por supuesto, no se puede concebir a Miyashiro sin el karaoke. Cantemos: defender mi ideología, buena o mala pero mía, tan humana como la contradicción, y todo a pulmón; vamos juntos para Italia, quiero comprarme un jersey a rayas; el cielo en tu mirada, cada madrugada, es a donde olvido mi voluntad.

A él le debo que me haya vuelto a interesar por el teatro, si bien el taller que llevé con él tuvo que postergarse y sigo esperando una nueva fecha. Me enseñó a crear un personaje y las variables necesarias para su desenvolvimiento, que no solo le sirve al actor, sino también al dramaturgo y al narrador.

Disculpa, ‘Chino’. Se me pasó la hora. Espero que te haya llegado mi mensaje. Y si por alguna casualidad del destino encuentras esto, solo espero que no lo tomes a mal y no pienses que exagero. Solamente míralo como el saludo de alguien que le gusta tu chamba. Y, obviamente, que quiere lograr muchas más cosas de las que tú has logrado. La meta es difícil, pero no imposible.

Más vale tarde que nunca: 'Mufasa' te desea unos felices treinta y tres años.



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1 comentarios:

angel s dijo...

jajaja oe que bonito articulo. Estuvo paja, sin querer terminé leyendolo todo. Ja soy de la 07 y me vacilo el post. chevere viejo.